jueves, 27 de enero de 2011

sensibilidad

Ahora vuelvo de nuevo a recordar a un niño movido por huracanes de infortunio y que aplacó su ira con la música, con sensibilidad suficiente para, en cada escrito, en cada letra de canción, en cada papel manuscrito en cualquier sitio, pudiese mover la fibra sensible del lector hasta el punto de atenazar la garganta con un nudo que tardaba tiempo en desaparecer.
Mi admiración por lo que son capaces de trasmitir veridicamente su vida, sin tapujos ni prejuicios y desnudarla ante todos aliñada con acordes y melodias que te llegan a sorprender y fascinar.
Y por supuesto, mi agradecimiento a Dios por ponerlos en mi camino, por encontrarme con ellos al azar o por una predeterminación superior frente a quien os escribe que muchas veces lo que menos parezco es autentico o transparente y voy conjugando mi existencia en los corredores de un laberinto de formas, maneras, opciones o aptitudes pero por encima de todo esquivo y vano.
Siento envidia sana de quien como ellos: Carlos y ahora Mariano superan la necesidad de "decir" lo que piensan, lo que sienten, lo que son, lo que quieren....con una buena canción, sin importarles en nada formalismos tópicos de quienes se creen críticos en la vida.
Mi reconocimiento, mi gratitud, mi deuda con ellos por lo que me hacen sentir, y que la suerte siempre les acompañe